Un paraíso cristalino de paz y tranquilidad.El Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici presenta las características de las zonas pirenaicas de alta montaña, a lo que hay que añadir su principal seña de identidad: el agua.
El entorno de este parque se caracteriza por aguas cristalinas que discurren a través de sus numerosos lagos y ríos, y que añaden riqueza a este paisaje de los Pirineos. Junto a los torrentes y cascadas hay que destacar frondosos bosques que, en épocas de nevadas, lo convierten en un escenario hermosísimo. Pero no sólo los valores paisajísticos son reseñables, su valor biológico es extraordinario. Es un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza: lagos, torrentes, cascadas, turberas, canchales, agrestes picos y frondosos bosques de pino negro, abeto, pino silvestre, abedul y haya, constituyen el hogar de multitud de interesantes plantas y animales de origen alpino o boreal.
Tipo de espacio: Parque Nacional
Superficie: 10230 Ha
Información visitas...
Es conveniente ponerse en contacto con cualquiera de las dos casas del Parque Nacional. El acceso habitual al corazón del parque es a través de Espot(Pallars Sobirà) y Boí(Alta Ribagorça).
Valores naturales
Es un ecosistema de la alta montaña pirenaica. Su principal seña de identidad corresponde a los más de 200 lagos o estanys, a los impresionantes riscos de "Els Encantats" y a sus característicos meandros (las "aigüestortes"). Así, las formaciones boscosas son bastante representativas: pino negro, abeto, pino silvestre, abedul y haya. El quebrantahuesos es el ave más representativa del parque. Vive en paredes verticales de montaña, encuentra cornisas, cuevas y grietas para criar. Su fauna lacustre y fluvial es muy extensa, destacando la trucha común, la trucha arco-iris, la rana bermeja, el sapo común y el tritón pirenaico. En los ríos y riachuelos vive el desmán de los Pirineos, aunque es dificil verlo debido a sus hábitos nocturnos, y la nutria.
Entorno cultural
El arte es, en este paraje, una alternativa a la naturaleza, ya que está enclavado en una zona que, en la Edad Media, vivió el auge del arte románico. Destaca sobre todo el conjunto románico de la Vall de Boí, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.












En cualquier caso, es la llegada de los Duques de Montpensier uno de los hitos más representativos del esplendor de la ciudad en el siglo XIX. Habiendo creado su corte en Sevilla, decidieron residir en Sanlúcar de Barrameda en las temporadas estivales, construyendo al efecto un bello palacio romántico. Comenzaba así, de nuevo, un florecimiento de la vida social de la ciudad, construyéndose bellas casas de veraneo y organizándose cada año un entretenido ciclo festivo que culminaba con las carreras de caballos en la playa, acontecimiento que perdura hasta la actualidad.

Tampoco podemos olvidar la decisiva configuración de Arcos en la época musulmana, el trazado de sus calles, el alcázar militar, la muralla, los molinos, etc...; cuando incluso llega a ser reino de Taifas; o la densa crónica castellana, auxiliada por sus privilegios que aún se conservan en el riquísimo archivo municipal, mientras el pueblo se desborda de sus murallas y la creación de templos o la instalación de órdenes religiosas llega a su cenit desde el siglo XV al XVIII.






















